martes, agosto 29, 2006


No pienso llorar,





de eso ya me cansé.






Hoy voy a chillar,



voy a andar con mis pies


viernes, agosto 25, 2006

Veronika decide morir

Un día me canso de oírle repetir siempre lo mismo y, para contentarla, me caso con un hombre a quien yo misma me inpongo amar. Ambos terminaremos encontrando una manera de soñar juntos con nuestro futuro, la casa de campo, los hijos, el futuro de nuestros hijos. Haremos mucho el amor el primer año, menos el segundo, a partir del tercero quizás pensaremos en el sexo una vez cada quince días y transformaremos ese pensamiento en acción apenas una vez al mes. Y, peor que eso, apenas hablaremos. Yo me esforzaré por aceptar la situación, y me preguntaré en qué he fallado, ya que no consigo interesarlo, no me presta la menor atención y vive hablando de sus amigos como si fuesen realmente su mundo.

Cuando el matrimonio esté apenas sostenido por un hilo, me quedaré embarazada. Tendremos un hijo, pasaremos algún tiempo más próximos uno del otro y pronto la situación volverá a ser como antes.

Entonces empezaré a engordar como la tía de la enfermera de ayer, o de días atrás, no sé bien. Y empezaré a hacer régimen, sistemáticamente derrotada cada día, cada semana, por el peso que insiste en aumentar a pesar de todo el control. A estas alturas, tomaré algunas drogas mágicas para no caer en la depresión y tendré algunos hijos en noches de amor que pasan demasiado deprisa. Diré a todos que los hijos son la razón de mi vida, pero, en verdad, ellos exigen mi vida como razón.

La gente nos considerará siempre una pareja feliz y nadie sabrá lo que existe de soledad, de amargura, de renuncia, detrás de toda esa apariencia de felicidad.

Hasta que un día, cuando mi marido tenga su primera amante, yo tal vez protagonice un escándalo como la tía de la enfermera, o piense nuevamente en suicidarme. Pero entonces ya seré vieja y cobarde, con dos o tres hijos que necesitan mi ayuda, y debo educarlos, colocarlos en el mundo, antes de ser capaz de abandonar todo. Yo no me suicidaré: haré un escándalo, amenazaré con irme con los niños. Él, como todos los hombres, retrocederá, dirá que me ama y que aquello no volverá a repetirse. Nunca se le pasará por la cabeza que, si yo resolviese realmente irme, la única elección posible sería la casa de mis padres, y quedarme allí el resto de la vida teniendo que escuchar todos los días a mi madre lamentándose porque perdí una oportunidad única de ser feliz, que él era un excelente marido a pesar de sus pequeños defectos y que mis hijos sufrirán mucho por causa de la separación.

Dos o tres años después, otra mujer aparecerá en su vida. Yo lo descubriré (porque lo veré o porque alguien me lo contará), pero esta vez fingiré ignorarlo. Gasté toda mi energia luchando contra la amante anterior, no sobró nada, es mejor aceptar la vida tal como es en realidad y no como yo la imaginaba. Mi madre tenía razón.

Él seguirá siendo amable conmigo, yo continuaré mi trabajo en la biblioteca, con mis sándwiches en la plaza del teatro, mis libros que nunca consigo terminar de leer, los programas de televisión que continuarán siendo los mismos de aquí a diez, veinte o cincuenta años.

Sólo que comeré los sándwiches con sentimiento de culpa, porque estoy engordando; y ya no iré a bares, porque tengo un marido que me espera en casa para cuidar a los hijos.

A partir de ahí, todo se reduce a esperar a que los chicos crezcan y pensar todos los días en el suicidio, sin valor para llevarlo a cabo. Un buen día, llego a la conclusión de que la vida es así, de que es inútil rebelarse, de que nada cambiará. Y me conformo.

Paulo Coelho

martes, agosto 15, 2006









He sentido unos dedos largos y helados que

acariciaban suavemente mi corazón,

he sentido su beso de escarcha,

he visto la soledad.

martes, agosto 08, 2006

Cómo hablar...

Si volviera a nacer,
si empezara de nuevo,
volvería a buscarte en mi nave del tiempo.
Es el destino quien nos lleva y nos guía,
nos separa y nos une a través de la vida.

Nos dijimos adiós, pasaron los años,
volvimos a vernos una noche de sábado.
Otro país, otra ciudad, otra vida,
pero la misma mirada felina.
A veces te mataría y otras, en cambio, te quiero comer.
Ojillos de agua marina.

¿Cómo hablar?
Si cada parte de mi mente es tuya.
Y si no encuentro la palabra exacta.
¿Cómo hablar?
¿Cómo decirte que me has ganado poquito a poco?
Tú que llegaste por casualidad...
¿Cómo hablar...?

Como un pájaro de fuego que se muere en mis manos,
un trozo de hielo desecho en los labios.
La radio sigue sonando,
la guerra ha acabado,
pero las hogueras no se han apagado aún.

¿Cómo hablar?
Si cada parte de mi mente es tuya.
Y si no encuentro la palabra exacta.
¿Cómo hablar?
¿Cómo decirte que me has ganado poquito a poco?
Tú que llegaste por casualidad...
¿Cómo hablar...?

A veces te mataría,
y otras, en cambio, te quiero comer.
Me estás quitando la vida...

¿Cómo hablar...?
Feliz dos años cariño.
Te quiero :)

8/08/04 ----> 8/08/06

domingo, julio 30, 2006

Otro año más, campus 2006

Otra vez más, el campus de cada verano. La verdad es que empecé muy poco animada, más por instinto que por convicción. Recuerdo el primer día bastante bien. Sólo conocía a unos pocos y se me hace raro pensar como aquellos extraños de repente se han hecho amigos mios, y sobre todo pensar como sólo en un mes les he podido coger tanto cariño. Recuerdo el agobio de pensar que tenía 9 horas y media por delante de trabajo y pensar: dios mio, qué ganas de que llegue el último día. Pues bien, ya ha llegado. El viernes 28 de julio se terminó.

Pensándolo bien, se me ha pasado bastante rápido, exceptuando esos días lentos y pesados que he tenido. Tengo la sensación de que no he saboreado bien los buenos momentos, porque los hubo y muchos. Cualquiera que lea esto, ajeno a esto, no entenderá como me siento. Sólo hace unos días que no los veo y ya me siento un poco meláncolica. Más por el hecho de pensar que ya no pasaré mi día a día con todos ellos que otra cosa. Después de pasar poco más de un mes con un grupo de personas más horas de las que paso con mi familia o mi novio, creo que es normal cogerles afecto.

La verdad es que me quedo con todos los momentos con mis compañeros, los buenos y los malos. Con la sonrisa de la Patri, de la Sara o de la Marina cuando me las cruzaba por el pasillo, con las risas y los cotilleos con la Rocio, con el cachondeo con el Jaume y el Jordi, con la dulzura y las tonterias del Sergi, con la simpatía de la Elena y con mil cosas más del resto, pero la verdad es que en especial, con esas.

Me quedo con las caras de sueño a las 9 de la mañana; con el rato en el desayuno haciendo un poco el burro; con las horas de baile; con las horas de comer , hablando con todos, riendo; con las horas muertas después de comer; con las horas en la piscina, tirándonos los unos a los otros al agua; pero sobre todo me quedo con las conversaciones a solas con todos ellos.

Bueno, no quiero extenderme mucho más. Sólo me gustaría deciros que cada año de campus es especial por las personas con las que trabajo, pero este año (quizás el último, no lo sé) ha sido muy muy especial. Me ha encantado conoceros a todos y compartir tantas horas, alegrias y tristezas con todos vosotros. Espero veros pronto, porque realmente os echo de menos.

Muchos ya lo sabeis pero no está de más repetirlo, aquí teneis a una amiga para lo que necesiteis. Muchas gracias por las risas, los abrazos y las palabras.

Un besazo muy grande para todos y cada uno de vosotros.

23 de julio del 2006

Me hubiera gustado escribir esto el mismo día, pero la verdad es que no he podido. Quiero relatar como fue ese día, porque creo que es de los mejores que he tenido. Para empezar, mi cumpleaños. Celebraciones he tenido muchisimas y muy buenas, pero creo que nunca el mismo día. Cosas del verano, la gente se va... Pues éste he podido celebrarlo un poquito.

El sábado la boda de Sara. Qué bien me lo pasé, tenía lo mejor de todo conmigo, mi familia, mis amigos y a mi novio. Empezó a las 7 y terminamos a eso de las 3. Mientras cenábamos todos, riendonos y hablando, de repente, a las 12 en punto de la noche (ya 23 de julio) el chico de la música empieza a decir algo así como: Eva, Sara y todos tus amigos te desean un feliz cumpleaños. Yo me quedé petrificada, no me lo esperaba. Empezó a sonar la música del club súper 3 e Ivana y Sara vinieron a buscarme, a levantarme de la mesa. La emoción me embargó en aquel momento y no supe hacer otra cosa que sonreir y llorar. Vinieron mis padres, mi hermano, mis amigos, todos a felicitarme. Creo que ninguno de ellos sabe la ilusión que aquello me produjo.

Cómo veis mi cumpleaños empezó bastante bien, pero la cosa no terminó ahí. Después de cenar empezó el baile, pero ni mi novio ni yo nos animamos a bailar, sólo queríamos una lenta. Finalmente, rayados ya por todas las canciones que sonaban, nos fuimos a fuera a hablar un rato. Pero bailamos lenta y tranquilamente, sin música, sin público. Los dos solos en un patio precioso. Pero de repente oímos las primeras notas de "With or without you" de U2, así que salimos corriendo hacía dentro, hacía la pista de baile y bailamos con todos, agarrados, cantandonos la canción el uno al otro. Poco después terminó la fiesta y nos volvimos todos juntos al hostal donde nos alojabamos. Dormimos y me desperté con mi novio a mi lado, que para mi es de las cosas más bonitas que uno puede tener al despertarse: su pareja al lado.

Mis padres decidieron quedarse a comer con los amigos, pero mi hermano, mi cuñada, mi novio y yo decidímos volver a casa. Sobre la hora de comer ya estábamos en Barcelona. Comimos y del cansancio me quedé dormida. Cuando me desperté por la tarde hablé con mi novio sobre lo de quedar con todos mis amigos, ya que les había pedido (desde hacía como una semana) a ver si podían quedar todos en mi cumpleaños para tomar algo, porque me hacía una infantil ilusión el poder verlos a todos en mi día especial. Me dijo que al final sólo podían quedar un par de personas por la tarde, así que lo dejábamos mejor para cenar. No sin refunfuñar un poco, le dije que vale. A eso de las 6 de la tarde mi novio me dijo de bajar a comprar algo a la tienda de abajo, así que le dije que adelante. Me puse los zapatos y bajamos los dos. Qué sorpresa me llevé cuando al bajar por la portería ví a mis amigos esperándome abajo. "¿Qué has hecho?" le pregunté a mi novio con una sonrisa de oreja a oreja. Resulta que mientras yo dormía él se había dedicado a reunir a todos mis amigos para darme una sorpresa por la tarde y realmente me habían sorprendido.

Sólo fuimos a tomar algo y después a cenar por el barrio, pero fue algo especial para mi. Me sentí querida e importante. No me imaginé que me harían algo así, la verdad. Ahora, pensandolo friamente, sí que era sospechoso que de repente todos me dijeran que no podían quedar, pero en aquél momento ni lo pensé, llamadme ingenua.

Y bueno, no hay mucho más que explicar. Fue un cumpleaños muy especial para mi, porque esas pequeñas tonterias son las que me hacen feliz, por tonto que parezca.

Muchas gracias a todos por mi 21 cumpleaños :)

jueves, junio 08, 2006

No more Cortefiel Girl

"Queridos/as compañeros/as:

Se me da mejor escribir que hablar, así que prefiero despedirme de esta manera. Hoy me voy, almenos como empleada, y la verdad es que me siento un poco triste. He estado aquí algo así como 7 meses y sólo deseaba deciros que, a pesar de los momentos duros, habeis sido mi compañía durante muchas horas y lo aprecio. Os habeis convertido en parte de mi vida, pronto de mi pasado, pero no del olvido, os lo aseguro. Sé que en un mes o menos os habreis olvidado de mi, y lo entiendo, pero quiero que sepais que yo no olvidaré estos meses que he pasado con vosotros. Me habeis enseñado muchas cosas, tanto profesionales como personales y os lo agradezco. A todas las personas, desde los cargos más altos hasta los más “bajos”: gracias. Gracias por las risas, por los enfados, y por haberme hecho sentir como una más.

En fin, no voy a poder despedirme de todos, ni tampoco quiero, odio las despedidas. Así que si no os importa leer este tocho, lo haré por “grupos”. A las mujeres de la limpieza, que majas ellas. Echaré de menos sus sonrisas y su simpatía, gracias por alegrarme cada mañana al entrar, no lo olvidaré. Las chicas del almacen, me ha encantado compartir momentos con vosotras, sois encantadoras y espero que sigais así. Echaré de menos los momentos que compartiamos fuera fumando y espero que no os olvideis del olor a vainilla! A los sastres, sois muy agradables. No os he conocido a fondo, pero sé que nunca me habeis cerrado la puerta cuando he necesitado ayuda, siempre os habeis interesado por mi y prometo que no os voy a olvidar. Espero que almenos vosotros os acordeis de aquella niña que a veces andaba por ahí. A Isabel y Pilar, un besazo para las dos, por haberme ayudado con todos los papeleos y por haberme hecho sentir que pertenecía a la empresa. A todos los de caballero, no he tenido la oportunidad de conoceros a todos pero tambien os guardo en un rincón. A los jefes, almenos los tres que conozco, gracias. Gracias por haberme dado la oportunidad de entrar a trabajar un 28 de noviembre, por haberme enseñado y sobre todo por haberme hecho dar cuenta de que no todos los jefes son unos impresentables. Os habeis portado muy bien conmigo y no lo olvidaré. Belen y Susana, agradezco vuestras sonrisas y el haber escuchado. Quim, Miguel y alguno más que quizá me olvide (perdón), muchas gracias por las risas, no las olvidaré. No perdais vuestra simpatía porque es lo mejor de vosotros.Y por último todas las de señora. No sé por donde empezar, Bea, Cristina, Miriam, Irene, Nieves, Manoli, Trini, Encarni, Ana y Laura: gracias por estos meses. Habeis sido muy buenas conmigo y sólo quiero que sepais que habeis dejado una gran huella en mi corazón. Os parecerá una tonteria todo esto, ni que me hubiera pasado aquí años, pero un defecto (o virtud) que tengo es que enseguida le cojo cariño a la gente, sobre todo a la que me trata bien. A Patricia: no me ha dado tiempo de conocerte, tú llegas y yo me voy. Así que te deseo toda la suerte y ya verás como en poco tiempo lo tendrás todo controlado. Nadie nace enseñado.

Sólo me quiero llevar lo mejor de todos vosotros, lo malo prefiero dejarlo atrás. Y lo mejor que me llevo son los recuerdos y unas buenas amigas.

Por último sólo quiero desearles suerte a las dos (almenos que yo sepa) que se van, porque empiezan una vida nueva y nunca es fácil. Os deseo muchisima suerte y espero que seais felices lejos de aquí.

Perdonad por todo mi rollo. Sólo os pido un favor, dejad esto lo suficiente como para que todos lo lean.

Muchos besos a todos, cuidaos. Nos vemos pronto."


Bueno, hoy ha sido mi último día y la verdad es que ha sido un poco durillo, más a nivel personal que profesional. Profesionalmente me he sentido muy bien, creo que ha sido el único día en el que realmente me he sentido libre.

La verdad es que con los nervios de tener que despedirme de todos (odio las despedidas...) he dormido más bien poco, pero la jornada la he llevado bien. Durante la mañana me he ido despidiendo de mis compañeros y al salir he terminado con los que me faltaban. Debo decir que de todas las personas que hay allí dentro echaré de menos solo a unos pocos. Mª Angeles, Trini, Encarni y Miriam son las principales, las que más cariño me han aportado y a las que llevo dentro del corazón. Lo bueno que he sacado de esta experiencia de 7 meses mayoritariamente son ellas, sin este trabajo jamás las hubiera conocido. De Mª Angeles me despedí hace tiempo, ya que ella se fue antes, pero la semana que viene ya la veré y tengo muchas ganas de darle un buen abrazo. Fuiste muy importante porque había momentos en los que me sentía descolocada y tú me llamabas para ir a tu lado para contarte mis penas. Espero haberte ayudado como tú me ayudaste a mi. Me diste todo tu apoyo sin el cual muchos días no habría sobrevivido allí.

Trini es un amor de persona, a pesar de su mal genio de vez en cuando ;) Pero conociendola a fondo le he cogido tal cariño... Te agradezco muchísimo el regalo que me has hecho, no me lo esperaba y me han saltado las lágrimas, para qué negarlo. Cuando me he puesto a hablar contigo después te aseguro que me estaba poniendo otra vez a llorar, porque me resulta duro pensar que jamás volveré a compartir contigo algo como la experiencia en Cortefiel. Sé que tu marcha será mucho más dura y te deseo muchos animos y sobre todo suerte, porque espero que todo te vaya muy bien a partir de ahora. No olvides escribirme! Esperaré tus noticias con ganas.

Encarni es una mujer maravillosa, me ha echado un cable siempre y jamás lo olvidaré. Siempre ha estado a mi lado y aunque al principio no la conocía mucho, al cambiarme a la entrada tuve la oportunidad de hacerlo y me di cuenta que realmente vale la pena conocerla. Espero que no cambie nunca, que siga siempre hablando a gritos (te oía des de la otra punta de la tienda! jeje) y sólo decirte que agradezco toda la compañia que me has hecho durante estos meses, sobre todo en los días duros. Has sido de muchísima ayuda, mi estancia en Cortefiel no hubiera sido la misma sin ti.

Y sólo me queda Miriam, no sé como decirte lo mismo pero en otras palabras. Eres una chica super simpatica y lo he pasado muy bien contigo. Siempre me ha gustado hablar contigo y salir fuera a fumar y comentar las cosas. Siempre me has escuchado y lo echaré de menos... Sí, seguiremos en contacto, pero ya sabes... Estar en Cortefiel y reirnos de chorradas de clientas o comentar cosas absurdas que me pasaban con los jefes se echará de menos. No te agobies allí! Y ya sabes, para cualquier cosa ya sabes donde encontrarme.

Lo repito pero es igual, Cortefiel no hubiera sido lo mismo sin vosotras cuatro, muchas gracias por todo.

Sé que no leerán esto, pero tambien echaré de menos a Carol, que se fue a Sevilla para comenzar otra vida, y a Susana, ella fue mi apoyo cuando yo sólo era una novata en esa tienda donde nadie me hacía caso. Gracias Susana por todo, lástima que las cosas acabarán así... Pero que sepas que para ti tambien tengo reservado un pedacito en mi memoria y mi corazón.

No sabría resumir mi estancia allí, han habido días malisimos, en los que me hubiera echado a llorar en cualquier momento. Ya sabeis... días en los que no dejan de caerte broncas, que las cosas no salen bien. Por suerte no todos los días eran así. Echaré de menos cosas tan tontas como las sonrisas de las mujeres de la limpieza, hablar un rato con Mireia y Angela, hablar con Encarni cuando no había nada de faena y sobre todo cuando coincidía con alguien al salir a fumar.

Pero en fin, me he ido porque yo he querido, porque ya no podía más con un montón de cosas y sé que me voy para estar mejor y espero que así sea. Pero no puedo evitar sentirme un poco triste.

Bueno, sé acabó. Mi taquilla ha quedado vacía.









Ya no hay más Chica Cortefiel. La cosa duró desde el 28 de noviembre del 2005 hasta el 8 de junio del 2006. Algo que jamás olvidaré.